Editorial: El oficialismo recibe «aplausos», y la oposición busca «protagonismo»

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La tendencia de la campaña agudiza indicios clarisimos de como salen de las gateras unos y otros de cara al mes de noviembre. Hay alivio en las filas de la oposición que septiembre sea un mes sin contar votos locales. 

No hay forma de acortar distancias entre unos y otros. Entre semana, el Gobierno de la Ciudad volvió a pegar fuerte con su llegada a uno de los barrios emblemáticos del peronismo. Muchas elecciones atrás, y cuando se contaban porotos con los punterios barrio a barrio, el peronismo se jactaba que nadie podia derrotarlo en Quilmes.

La semana que pasó, denotó otra cosa. La llegada del Parque Santa Rita, y la colocación de luminarias led en una de las principales arterias de esa vecinal, le dieron un espaldarazo al gobierno local. Los golpes de la campaña empiezan a sentirse cada vez más. Dupouy ha afianzado su estrategia de gobierno, como lo habiamos adelantado hace algunas editoriales atras, en devolverle a los vecinos espacios de recreación, y esparcimiento que los hagan protagonistas. Pero lo que enfurece a la oposición, dicho por ellos mismos puertas adentro de cada sede partidaria, es que se hace con «fondos propios», lejos de las ayudas que nunca llegan ni de Nación ni de Provincia que no existen. «Asi va a ser dificil» sostuvo uno de los más conocedores asesores de campaña de una de las listas del PJ.

Si se cuentan los porotos, a esta altura de la campaña prelectoral, los números no cierran ni a palos. El enfoque de la oposición virará en las próximas semanas. No tocar la imagen de la Intendente era la primera enmienda. Seguirá siendo así. Cometió un error la oposición cuando quiso salir a discutir acciones del gobierno. No salió bien, tampoco salió bien salir a despegarse de la auditoria, ni querer poner paños negros a las cuestiones económicas por los que transita la gestión. Si eso no sale bien, se busca constantemente cambiar el eje por donde penetrar lo que a esta altura parece cosa sentenciada. 

Las lecturas que se hacen desde el sector del Justicialismo, que defiende la propuesta del Gobierno provincial, suelen transitar el desconcierto. Hay apurones para poder obtener aplausos de instituciones a las que se busca auxiliar en tiempos duros. No consiguen instalarse en el considerando. No alcanzan las fotos, ni los recursos que se otorgan. Lancellotti sabe muy bien que su carrera en la campaña trasunta caminos que a veces se hacen impenetrables. Los grupos Pan, las carpetas médicas para docentes, o las firmas de convenios por Plan Incluir en distintas entidades son parte de la estrategia definida, quedó muy claro, pero no alcanzan para hacer calentar el termometro. Si no hay un cambio de anuncios de impacto real en materia de obra pública en la ciudad, el termometro continuará frío. Pero en esa línea saben que anunciar obras, sin el Gobierno de la Ciudad en la misma postal, es imposible. Los reclamos constantes del Gobierno local sobre la ausencia de la provincia por estos lares, hiere cualquier estrategia planteada.

Por otro lado, Busquets y su línea hacen otra campaña. No hay recursos para salir a prometer demasiado. Más allá de la gestión que pueda hacerse con los conocidos de antes, por ahora solo les sirve llegar a los barrios buscando ese voto fiel, el que los acompañó en tiempos pasados, y que ahora busca defender para que se no corran hacia la otra lista del Justicialismo. Busquets sabe que tal vez hablar poco, y hacer trabajo hormiga le alcanza para sostener alguna posibilidad de ganar una tercera banca al Concejo. Lo que si demostró claramente esta línea del PJ, que sin Busquets adentro las chances de poder retener algo de poder hubiese estado lejisimo. Solo el apellido del ex Intendente mantiene viva esta lista. Tambien se dieron cuenta que ya no hay aplausos, muchos menos loas, y que los votos seguros de otros años ya no existen. Les cuesta sacarse de arriba los ultimos cuatro años de gestión. La venida de Oscar Martinez solo sirvió para dar aliento, pero no levantó la temperatura de la campaña.

Sacar de la zona de confort al gobierno local, empieza a desvelar a todos en la oposición. Atenuar el impacto de los aplausos en los barrios es casi una prioridad para los meses venideros. La formula opositora, que incomode el tránsito de la campaña preelectoral de la gestión local, aun está en pañales.

En otro ámbito, y aunque quieran restarle rigor, la foto de la festichola en la residencia de Olivos en plena etapa ASPO tambien tuvo impacto en Ceres. La bronca y la desilusion, incluso de los defensores del Kirchnerismo, se notó claramente. Las redes sociales fueron una caja de resonancia. La foto fue una puñalada para la gestión nacional, y para todos los que quieren defender esa linea de Gobierno. Nada es gratis en política, ni siquiera lo que pasa a cientos de kilometros de tu propia casa. 

 

MARTIN FARIAS

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