Tras mantener una regla estricta desde 1945, la máxima autoridad de la organización estableció que el uso de los cuatro componentes principales de la sangre pasará a ser una decisión personal de cada paciente. Ningún miembro de la congregación podrá ser juzgado por su elección médica.
El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, la máxima autoridad de esta comunidad religiosa a nivel mundial, ha tomado una decisión que reordena décadas de doctrina sobre uno de sus temas más sensibles: la salud y los tratamientos médicos.
A través del Informe 2 del año 2026, la organización determinó que el uso de los cuatro componentes principales de la sangre —glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas— deja de ser materia de postura colectiva. A partir de ahora, aceptar o rechazar una transfusión de estos elementos pasará a ser una «decisión de conciencia personal» de cada creyente.
Este giro marca el fin de una normativa sostenida ininterrumpidamente desde 1945. Históricamente, la organización religiosa fundamentaba su rechazo en el mandato bíblico del libro de Hechos, capítulo 15, que exhorta a los cristianos a abstenerse de la sangre. Bajo esa interpretación, los fieles no debían consumir sangre completa, transfundírsela ni donarla, extendiendo esta lógica a sus componentes principales.
El motivo detrás del cambio
El argumento que respalda esta histórica decisión es de orden exegético. Según detalla el comunicado oficial del Cuerpo Gobernante, la Biblia “no dice nada sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica”, y tampoco regula de manera explícita el uso de los componentes que se obtienen de ella.
Ante este silencio de las Escrituras, las autoridades invocaron el pasaje de Primera de los Corintios 4:6, reconociendo que la organización no está autorizada a ir más allá de lo que la Biblia establece de forma concreta.
Entre las principales pautas que introduce esta modificación, se destacan:
-
Autonomía del paciente: En términos prácticos, cada cristiano deberá determinar por sí mismo si acepta o rechaza glóbulos rojos, blancos, plasma o plaquetas de un donante.
-
Libertad para donar: Cada persona decidirá individualmente si dona o no esos componentes o fracciones de su propia sangre.
-
Fin de los juicios internos: El nuevo informe establece que ningún miembro de la congregación tiene autoridad para intervenir en la decisión médica de otro hermano, ni tampoco para juzgarlo o presionarlo.
-
Privacidad garantizada: No es necesario que el creyente comparta su decisión médica personal con otras personas de la iglesia, más allá de los representantes que figuran en su tarjeta de instrucciones médicas.
Acompañamiento a los pacientes
El organismo fue enfático en aclarar que esta flexibilización no implica que el tema pierda importancia, asegurando que «sigue siendo un tema muy, muy serio».
Para aquellos fieles que necesiten realizarse procedimientos quirúrgicos o tratamientos, el comité de enlace con los hospitales seguirá funcionando para orientar a los pacientes y ayudarlos a encontrar médicos que respeten la conciencia y la confidencialidad de cada persona.
Para acompañar este proceso, el Cuerpo Gobernante anunció que publicará una tabla con los productos médicos más comunes que se obtienen de la sangre. Este material estará disponible próximamente en su sitio web y en la aplicación oficial JW Library para que cada miembro pueda tomar su decisión con información completa.




