«Eran otros tiempos»

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El verano transita sobre su último mes. En su ingreso de diciembre, nuevos vientos soplaron para la economia de entrecasa. Claro está que el efecto cascada de medidas anteriores, en algún momento iban a encontrar su lecho final. Y ese momento llegó.

Todo lo que venía pisado, subsidiado, y de forma dadivosa por distintos motivos, se terminó. Alguien dijo hace algunos días, a pesar que su situación es dificil como un microemprendedor, «la fiesta se acabó y ahora hay que pagarla». Nunca mejor dicha esa frase.

Aunque todo lo que defina la economía de bolsillo, origina miles de discusiones sobre como cuando, donde y como decidirla, no hay otra verdad que la realidad. Es dura esa realidad cuando las cosas de «otros tiempos» se afrontaban de otra manera. Pero vayamos a lo concreto. «Eran otros tiempos» decia un estacionero hace pocos días atrás cuando se le consultó sobre el turismo de paso en Ceres. Es que esa deducción se percibe. Pasó mucho menos turismo que el año pasado, y que otros años. Solo comparable con aquel de la pandemia de covid. Cayó el paso de turismo, y por ende eso se sintió este verano, en una ciudad que su hoteleria, y gastronomía se fortalecen en temporada con ese impacto del veraneante.

Pero no solo el turismo de paso hizo sentir el rigor del largo enero. Las compras en comercios locales se cayó de manera abrupta. Desde los supermercados se las ingeniaron para aplicar un 20% de descuento sobre productos de consumo masivo y de temporada. Eso solo sostuvo los volumenes de ventas, pero no los aumentó, porque el resto cayó en picada. Costó vender todo lo que se ofreció como propuesta de verano. La continua disparada de precios por las cuestiones inflacionarias impactaron de manera directa en ventas de todo articulo. Algunos comerciantes prefirieron cerrar para el descanso de verano y no «hastar aire acondicionado».

Realmente que la fiesta terminó, y se notó que al costo hay que pagarlo. La provincia y el gobierno nacional mantienen una relación tensa desde que la ley ómnibus pisó el congreso. La caida de la solicitud de Milei produjo un efecto directo al bolsillo de la gente. Empezó con el transporte público, pero seguirá con la energía y otros servicios. No será beneficiosa para el ciudadano esta rencilla de politicos, por lo menos hasta que no haya acuerdos concretos.

Los vaivenes entre provincia y nación ponen en foco cuestiones como el comienzo de clases, Nacion ha decidido pasar la motosierra sobre varios fondos que impactaban directamente sobre la educación. Goity le pidió al Consejo federal de educación que el gobierno nacional no toque ningún dinero destinado a este rubro porque la cosa se va a poner fea. A este petitorio lo firmaron todos los ministros de educación del pais.

La concepción de que se puede estar mejor mantiene un hilo de esperanza en varios sectores. Incluso hasta la propia ex presidente Cristina Kirchner manifestó a sus allegados que Milei tomó decisiones importantes en estos dos meses de gobierno. El gobierno nacional no puede abusar del visto bueno y la confianza que aun mantienen depositadas en el ciertos sectores sociales, incluso los de menores ingresos. Los recortes habia que hacerlos, eso no lo discute nadie, solo la Izquierda. Equilibrar las cuentas del estado era imperante. No habia posibilidades de seguir manteniendo un sistema que gastaba todo, y recaudaba menos de la mitad de ese gasto. Milei todavía mantiene un foco de esperanza en sus votantes y no votantes. Los cambios bruscos llegaron todos juntos como las piñas que recibe un boxeador antes de arrodillarse en la lona. Pero para avanzar tendrá que barajar y dar de nuevo. Retomar acciones de dialogo con propios y tambien con los otros. El enojo y el capricho no son buenos metodos para avanzar en un plan de gobierno. Ese es el aspecto que al presidente le cuesta pulir. Si lo logra, lo hecho hasta ahora habrá valido la pena. De lo contrario todo lo que venga será de incertidumbre y desazón, algo con lo que será dificil convivir.

MARTIN FARIAS

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