Editorial: La política agotó su última «bala de plata» con este nuevo confinamiento

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Se va una semana difícil, en números de la pandemia, la segunda ola se convirtió en protagonista y le dio con todo a la población nacional. Ceres sufrió el embate más duro desde que se registró aquel primer caso de Covid 19 en junio del año pasado.
Fue tanto el descontrol que originó el coronavirus, que los dirigentes se marearon, aceleraron medidas, y finalmente se terminó cayendo en la única salida, o la más fácil que según ellos existe para parar el contagio, el de «cerrar todo lo comercial» y por 9 días buscar confinar a la población.
La escasez de vacunas, la lentitud con la que se inocula en todo el país, pusieron a los gobernantes entre la espada y la pared, cerrar o esperar que la pandemia haga estragos. Decidieron lo primero, pero no sin evitar un alto costo político al que se han expuesto con esta nueva decisión.
No solo porque varias ciudades se manifestaron en contra del cierre de sus emprendimientos, si no por el tema de la educación, y la triste decisión de incluso no llevar a cabo tres días de conectividad educativa virtual  en la provincia.
La pandemia ya tiene más de un año de presencia firme, y que mientras siga teniendo vigencia seguirá siendo un verdadero problema. No hay demasiadas formulas concretas para pelearla y empezar a derrotarla, pero hay dos claras, vacunación masiva, y confinamiento de 48 hs o 72 hs. Asi el mundo ha ido ganándole la batalla. La politica argentina dilató situaciones que hubiesen permitido pegarle un primer golpe al coronavirus. Demoró la compra de vacunas, quiso seguir su agenda en medio de las muertes por el covid, y cuando se dio cuenta de que la realidad no era lo que estaba siguiendo, tuvieron que retroceder con un confinamiento, denominado estricto, pero»edulcorado».
Esto no es un confinamiento estricto, y no lo es, porque la situación está tan caliente que sería imposible pensar en un confinamiento como el de marzo o abril del año pasado.
No han sido serios para manejar la pandemia, y por varios motivos. No solo no han podido comprar vacunas, sino que no han podido controlar el verdadero foco de contagios, que son las reuniones afectivas o sociales. No han sido efectivos con eso, y prefirieron salir a cortar lo más fácil de controlar, el comercio y los emprendimientos que sostienen a millones de familias en todo el pais.
Si el coronavirus no se controla desde la raiz, que es el control del contagio, será dificil que podamos ir pensando en un alivio para lo que resta del 2021. Porque ningun país del mundo lo ha logrado hacer en pocas semanas, incluso algunos tienen toque de queda, pero en ese lapso de confinamientos diarios, avanzan a pasos agigantados con la vacuna.
Acá eso no se hace. Se vacuna a cuentagotas, y no se castiga a quienes rompen la cuarentena, importandoles poco la salud de la población y la subsistencia del comercio minorista. En Ceres se ha dado esto durante toda la pandemia, desde aquel primer confinamiento hasta el de este mes de mayo 2021 y fue denunciado en varias ocasiones por el Gobierno de la Ciudad.
Costó mucho poder castigar a los inconscientes que poco les importa el resto. La ciudad se ha intentado readaptar a las restricciones, siempre respetando los decretos provinciales, pero buscando no fundir a los comerciantes, que son el principal sostén de la economía local junto al campo, en una ciudad donde no existe la gran industria.
El nivel de desparpajo por parte de un núcleo de personas que aunque fueron identificadas nunca fueron castigadas, llevaron a un mes de mayo disparado en cantidad de contagios, y de la tristeza infinita por varias personas fallecidas.
Las ayudas a los sectores que sufren el embate económico de la pandemia todavía esperan políticas concretas, con fondos suficientes para sostenerse tras meses sin poder trabajar de lo que saben. Muchos de estos ceresinos se endeudaron a tasa 0, pero hoy no pueden devolver las cuotas de aquel préstamo que venció a principios de este año.
Lo que se cierra, no importa la cantidad de días, es dificil poder reabrirlo. En esta situación hay varios pequeños empresarios locales. Hay un pedido de ayuda a gritos, pero lo que más se escucha es que los dejen trabajar. Y en esa misma sintonía piden que se castigue a quienes rompen las cuarentenas, se juntan, y aumentan los contagios.
Hay estadísticas claras de que el sector comercial ha contagiado muy por debajo de los promedios que si originan contagios masivos. Lo mismo las escuelas, en un establecimiento el contagio ha sido mínimo, los contagios se dan en el contexto social que frecuentan alumnos o docentes.
Ante estos números, no es descabellado pensar en que los próximos confinamientos a venir, deben prepararse con la apertura de todo el sector comercial, pero con el protocolo pulido de uso de barbijo, lavado de manos y distanciamiento, medidas archiconocidas que son muy efectivas para prevenir el contagio.
Pero también debemos ser duros y castigar a quienes incumplen las restricciones. Si no castigamos con severidad, jamás vamos a terminar de tomar medidas de real impacto sobre el Covid.
Después de estos 9 dias no habrá plafón para un nuevo cierren todo. No lo habrá-.  La política nacional y provincial tiene que ponerse seriamente a trabajar en estas dos semanas en vacunar muchos argentinos más, y empezar a mejorar las condiciones impositivas para quienes soportan en sus espaldas el embate colateral del coronavirus.
Los dirigentes políticos queman sus ultimas fichas en esta situación, al quemar los últimos cartuchos y no pegarle en serio al coronavirus, puede ser que ya no haya otra oportunidad para avanzar definitivamente hacia una nueva normalidad.
El costo político ya se está pagando, no hay vuelta atrás al respecto. Si se intenta ser contundente, apliquen medidas contundentes y agresivas contra quienes verdaderamente atacan al sistema de salud, y la seguridad de todos los argentinos, santafesinos y ceresinos. Asimismo, y como politica fundamental, comprar vacunas. Santa Fe ya tiene el visto bueno de la legislatura para que se compren vacunas con fondos propios, sin apelar solo a esperar lo que remita nación. Santa Fe tiene los fondos económicos necesarios para hacerlos, y es una de las provincias más golpeada por la pandemia en esta segunda ola. No hay tiempo para tibieza ante decisiones claves. Porque con este nuevo confinamiento se agotó la última bala de plata, no hay más en el cargador, y el Covid todavia no ha mostrado todo su embate.

 

Martin Farias