Editorial: El temor y la incoherencia de los «gritones» locales, la condena al sector de la noche

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Otra semana de restricciones se ha abierto. El sector nocturno, al borde del nocaut nuevamente, y esta vez, con mucho golpe en el medio, sea el último «round».

Todo sabemos que la pandemia está incontenible, que no hay camas, que la gente se muere, y se van a morir muchas más con el correr de los próximos días. Es sabido, que el mundo, o la politica, solo ha encontrado una sola forma de encarar la prevención y es la de «confinar». La vacunación, lenta por cierto en algunos lugares, es la otra salida para conseguir la inmunidad del «rebaño», pero para llegar a eso falta.

¿Mientras tanto que? Nada, el sector que tiene asentado su emprendimiento de noche, sabe que quedaron  «muy solos». La clase política, golpeada por los vaivenes de la pandemia, no tiene reacciones que sean alternativas. Pero tampoco tiene previsibilidad. Y acá viene un punto clave. Sabiendo que ante cualquier embate de la segunda, y hasta la tercer ola del covid 19, siempre serán los mismos los que se banquen el «confinamiento», ¿porque no se prevén con celeridad las ayudas económicas?

Y sabiendo que hay leyes  que imponen condiciones para auxiliar a estos sectores, ¿que estamos esperando?. El lunes de la semana que pasó, el senador Michlig, el diputado Gonzalez, y 4 intendentes, tuvieron que elevar un petitorio, «pidiendo por la ley 14009» que se construyó para ayudar inmediatamente a todos los sectores económicos más «perjudicados» por la pandemia. Nadie atendió el reclamo, ni siquiera se mostraron capaces de adherir o de informarse de que se trataba el petitorio. Todo lo que se conoció, y llegó hasta las esferas gubernamentales, tuvo solo la adhesión de los firmantes.

En una mas de sus tantas desafortunadas sesiones, el Concejo Municipal local, se dio por desentendido del «grave» problema del sector de la nocturnidad. No salió una sola declaración, de ningún bloque, para que «la provincia acelere» las ayudas de manera urgente. Las mezquindades, y los odios para imponer intereses propios, convirtiéndolo a este concejo en uno de los más alejados de la realidad de las que yo tenga memoria, reflejó que  no se dijera absolutamente nada al respecto. No tuvieron ni la más mínima intención de invitar a integrantes del sector para conocer, a grandes rasgos, que sucederá cuando esta «restricción» acabe el 2 de mayo. No les importó nada. Pero si, vaya inoportunidad,  tuvieron tiempo para pedirle a un secretario del gobierno que se retracte de sus dichos en un medio de comunicación. ¿Se puede estar tan lejos de la realidad? No, esto es lo peor que uno recuerde de un poder legislativo. 

Uno entiende que los Justicialistas no quieran hacerlo, porque se enojaría la secretaria de gestión Publica Luisina Giovannini y tal vez los rete algún allegado al gobierno de la provincia. Tienen terror de que eso pase. Pero del resto tampoco se vió reacción. Solo se encolerizaron, como lo vienen haciendo desde hace rato, contra un secretario que los llamó «inoperantes». Para muestra, solo falta un botón. 

Nadie se animó a salir a respaldar el petitorio de los Intendentes, se denotó una mezquindad política increible. Quedó en evidencia que a los únicos que les importa el porvenir de los gastronómicos es a quienes hoy están parados en la vereda de enfrente del gobierno provincial. ¿Porque hay tanto prurito en el Justicialismo, en todas sus ramas, y en otros partidos políticos ceresinos, de acompañar al reclamo bien concebido de que se aplique la ley 14009. ¿La conocen, saben que existe?

Que esta pasando que no hay una unión de fuerzas, donde confluyan representantes del comercio, sectores políticos, e instituciones intermedias, apoyando el reclamo justo de que los fondos económicos, que además ya están a disposición, hay que ponerlos hoy, pero no como créditos, ningún gastronómico puede pagar nada de eso; los subsidios no son para mañana, son para ayer.

Muchas voces se alinean para criticar permanentemente, diciéndose las voces del pueblo, los elegidos en las urnas, y otras yerbas, pero una pregunta que sale sola, ¿y los bares, comedores, restaurantes, futbol 5, discotecas, salones sociales, y otros, no son el pueblo? 

Por favor, se puede ser tan insensato, donde más que nunca debe primar la sensatez. No importa quien originó el reclamo, si fue Michlig, Dupouy o Gonzalez, lo que importa es que los emprendedores de la nocturnidad no se queden solos, y terminen cayendo en el «precipicio». Porque si se caen, no los vamos a poder rescatar más, y si eso pasa, no olvidar, quienes fueron los que los empujaron.

Martin Farias