Editorial: Con los nombres confirmados, lo que viene es «lo mejor o peor de todo»

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Ha llegado el momento de cerrar una etapa, y consolidar la que sigue. Los nombres están confirmados, ya no hay vuelta atrás. Se viene para los operadores políticos de cada fuerza, «lo mejor o lo peor». En esta concepción de ir a buscar el voto de fieles y opuestos, llegará el momento de «rendir cuentas» ante el futuro elector.

Para algunos, la pesadilla todavía no se ha iniciado. Tal vez algunos lo sufran más que otros. Pero para eso se deberán nutrir de escudos, anuncios, y de mostrarse «distintos» al adversario político. ¿Se puede?, lo dirá el destino.

Estamos asistiendo a la antesala de la campaña. Del coronavirus empezará a hablarse mucho, y poco. No es necesario hablar de la pandemia, cuando el manejo de la misma, en todos los estamentos ha sido bastante discutida. Querer salir a hablar de la pandemia, «puede ser condenatorio» para quien lo haga. Sin ese argumento, que muchos lo tenían apuntado en sus agendas de campaña, hay que buscar las otras aristas para poner en discusión.

El electorado ceresino se ha distinguido por ir a favor de. Y las inquietantes encuestas lo han demostrado. Incluso algún asesor político opositor, manifestó, «estar en el poder te da claras ventajas». Tal vez por ahi habrá que leer lo que se viene. Lo que nos dice el armado de las listas es que el Oficialismo de la Intendente Dupouy, enfrentará a un partido Justicialismo, que está muy distanciado una parte de la otra.

Fue tanta la distancia en las encuestas que logró consolidar la imagen de gestión de la Intendente, que para el «Justicialismo» fue una puñalada. Incluso, algunos que estuvieron trabajando denodadamente para ver por donde golpear a la gestión, reconocieron claramente que «será muy difícil este 2021». Otros, más críticos por odio con la gestión del gobierno de la ciudad, se apuraron a destacar, «como puede ser que muchos se hayan olvidado de los 16 años de gestión peronista». 

Es asi, en toda batalla electoral, hay que rendir cuentas, y «prometer» cuando ya se ha estado en el poder. Por eso el Gobierno plebiscitará su gestión, la que inició hace dos años, y que consiguió tanta adhesión de los vecinos que muchas veces «inclinaron su voto por los oficialismos» sin ser partidarios del mismo. Votaron a favor de. Ese electorado es que el preocupa a los opositores. Porque ya no está para contarlo.

Lo llamativo es la propuesta dividida del Justicialismo. Por una lado la ortodoxia, y por el otro, el contrapeso de buscar consolidar una fuerza con gente venida a la política desde instituciones y con respaldo del gobierno provincial. Busquets, cuando decidió inscribir su nombre en una lista a Concejales lo hizo desde el posicionamiento de buscar sostener un «peronismo» que jamás fue buscado por parte del partidismo provincial. Volver a jugar era una obligación, ya que de aquel gobierno que se sostuvo hasta 2019, no quedó nadie. Lo último que le tocó ver fue la salida de los Concejales que alguna vez respondieron a todas las decisiones del ex Intendente, para cruzarse al ala de la nueva corriente que propuso la provincia, con Giovaninni a la cabeza. En ese peronismo ortodoxo, estas elecciones serán un tester para saber cuanta gasolina queda de cara a las elecciones del 2023. 

Ceres, después de la derrota electoral del PJ en 2019, ha sido testigo de un enfrentamiento duro entre quienes empezaron a disputarse ese peronismo disperso. Para eso, Giovaninni decidió ir por una corriente más innovadora, con gente que no responda a los perfiles de la ortodoxia. Por eso apuntaló a personas que no hayan tenido militancia anterior, sino todo lo contrario. Buscar construir desde cero, otra alternativa, que sea distinta y con otra convicción. Ganar o perder tal vez no sea algo que pueda romper esa idea inicial. Pero hablar de futurismo, cuando ni siquiera se contaron los votos de la primaria parece difícil, por lo menos hoy. 

Las antipatias se pudieron plasmar en la conformación de las dos propuestas que llevará el peronismo a estas elecciones. Corrieron el riesgo natural, que corren todos quienes hacen rancho aparte. No ir a las internas dejará un flanco perfecto para un oficialismo consolidado. El «peronismo» ha cometido errores gruesos en la busqueda de instalarse como oposición de Dupouy. Con algunas posiciones absurdas desde querer trabar proyectos, o aletargar anuncios, no han hecho otra cosa más que solidificar el propósito político de la gestión. 

Ante este panorama, el Justicialismo dividido buscará batallar por su propio poder. Desde noviembre, o tal vez desde las PASO, haya indicios de como quedará parada la oposición de cara al 2023. Servirá para evaluar si ir separados, sirvió, o allanó el camino para acercarse un poco más al precipicio.  Todos estos interrogantes están en la agenda del Justicialismo, y también en la del oficialismo. Habrá que rendir cuentas, y buscar en el elector ese voto que muchas veces sirve para extinguir, solidificar o ignorar un proyecto político a futuro, el mismo que nos cuesta poder leer con facilidad a pocas horas de conocer los nombres candidateados.

MARTIN FARIAS

 

 

 

 

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