El invierno parece haber quedado temporalmente en pausa. Tras varios días de abrigo obligatorio, el pronóstico meteorológico anticipa un marcado ascenso de las temperaturas para la semana comprendida entre el 12 y el 20 de julio, configurando un escenario térmico más parecido al mes de octubre que al corazón de la temporada invernal.
El pico del «veranito»: miércoles y jueves
El aire cálido del norte comenzará a ganar terreno de manera progresiva, haciendo que tanto las marcas mínimas como las máximas experimenten una escalada sostenida.
El punto cúlmine de este fenómeno se registrará entre el miércoles y el jueves, días en los que el termómetro trepará hasta los 30°C en la región. Las mañanas y las noches también dejarán de ser hostiles, consolidando un ambiente sumamente agradable y templado en general.
¿Qué pasa con las lluvias?
Durante la mayor parte de la semana, las condiciones de estabilidad serán las grandes protagonistas, con cielo mayormente despejado y nula probabilidad de precipitaciones. Sin embargo, el cambio de masa de aire hacia el final del período romperá la tregua: algunas tormentas aisladas podrían aparecer entre el sábado y el domingo.
El regreso a la realidad invernal
Como todo ciclo fuera de estación, la primavera anticipada tiene fecha de vencimiento. Hacia el cierre de la semana, con el posterior ingreso de un frente frío, todo empezará a acomodarse. La rotación del viento traerá consigo un marcado descenso de las temperaturas mínimas y días considerablemente más fríos, devolviéndole al mes de julio su fisonomía habitual.
A preparar la ropa liviana para los próximos días, pero sin guardar las camperas, porque el invierno promete reclamar su lugar.




