El mercado de los combustibles líquidos en la Argentina registró este jueves un movimiento histórico. Se confirmó de manera oficial la venta de Raízen Argentina —la licenciataria que opera la marca Shell en el país— al gigante suizo Mercuria Energy Group, una de las mayores firmas integradas de energía y comercio de materias primas a nivel global. La operación se cerró por un valor económico total estimado en USD 1.420 millones.
La transacción, informada formalmente por Raízen ante la Bolsa de San Pablo, abarca una infraestructura estratégica clave en todo el territorio nacional. El paquete incluye la red minorista de 894 estaciones de servicio (bocas de expendio), la emblemática refinería de petróleo ubicada en Dock Sud (provincia de Buenos Aires), una planta de lubricantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dos aeroplantas (en los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque) y dos terminales de almacenamiento y distribución de combustibles situadas en Arroyo Seco y Santa Fe.
Según precisó la firma vendedora en su comunicado, el monto de la operación está «sujeto a los ajustes habituales de precio de compra para este tipo de operaciones -incluyendo capital de trabajo, caja, endeudamiento y gastos de la operación». Para Raízen, los fondos netos derivados de esta desinversión resultan vitales para apuntalar su estructura de capital en Brasil, donde arrastra un pasivo cercano a los USD 13.000 millones y busca avanzar en una profunda reestructuración financiera.
Continuidad de la marca y desregulación de precios
A pesar del traspaso accionario, el impacto visual en el consumidor final será nulo. Mercuria y Shell firmaron un acuerdo de licencia de marca a largo plazo, lo que garantizará que las casi 900 estaciones distribuidas por el país sigan operando bajo la clásica bandera e insignia de la petrolera anglo-holandesa.
Por el lado del bolsillo, desde el sector empresarial aclararon que el cambio de manos no alterará la dinámica comercial de los surtidores: los valores en cartelera continuarán atados a las variables de la política macroeconómica general de desregulación de precios que impulsa el Gobierno nacional. El ingreso del capital helvético aportará, de este modo, una mayor solvencia para competir de igual a igual en el mercado interno frente a YPF y Axion.
Quiénes están detrás del gigante suizo
Mercuria no es un actor nuevo en la escena energética global ni local. Fundada en Suiza y con operaciones en más de 50 países, la firma es dueña de una vasta capacidad logística.
En la Argentina, el grupo helvético actúa como socio mayoritario de Integra Capital —la firma inversora presidida por el empresario mendocino José Luis Manzano— dentro de Phoenix Global Resources, una compañía con fuerte pisada y operaciones de producción de crudo en la formación de Vaca Muerta. Además, fuentes del mercado señalaron la sinergia local del consorcio comprador con los actuales dueños de Edenor (Daniel Vila y Mauricio Filiberti).
Al respecto de la adquisición, Brian Falik, director global de Inversiones de la corporación suiza, respaldó la envergadura de la transacción de manera tajante: “Mercuria cuenta con la solidez financiera, la capacidad operativa y la visión de largo plazo necesarias para respaldar y hacer crecer este negocio”.
El cierre definitivo de la multimillonaria operación y el traspaso efectivo del control de las instalaciones están previstos para concretarse en el transcurso del presente año fiscal (zafra 2026/27). El cronograma final quedará supeditado al cumplimiento de las condiciones precedentes habituales en contratos internacionales de este calibre, incluyendo las respectivas autorizaciones regulatorias y la validación final por parte de las autoridades judiciales de Brasil.




