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Entre el recelo, la parálisis económica y el tablero electoral local del 2027

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Falta una eternidad, dirán los prudentes. Es muy temprano para andar politiqueando, repetirán desde el llano quienes hoy lidian con las complejidades diarias de la recesión económica. Sin embargo, en las terminales políticas de la provincia y del departamento San Cristóbal, el almanaque que verdaderamente importa ya marca una cuenta regresiva inexorable de cara al año 2027. Las piezas del tablero comenzaron a moverse en un silencio espeso, puertas adentro, con reuniones que se niegan públicamente pero que definen el pulso de lo que vendrá.

Esta contienda no será una más. El escenario que se avecina estará signado por un cambio de paradigma histórico en Santa Fe: quienes se impongan en los distritos comunales lo harán bajo el manto de la nueva Constitución y la flamante ley de municipios. El fin de los desgastantes mandatos de dos años para las comunas y la consagración de los períodos de 4 años modifican sustancialmente el valor estratégico de cada localidad. La estabilidad o el poder de permanencia están en juego, y la estructura departamental lo sabe.

En este mapa, la ciudad de Ceres emerge como el epicentro de los mayores interrogantes. En los pasillos del poder ceresino corre un secreto a voces que altera los planes de la coalición gobernante: la actual Intendente, Alejandra Dupouy, habría manifestado en su círculo más íntimo la decisión de no presentarse para un nuevo mandato. De confirmarse, la tarea de Dupouy mutará de la gestión a la herencia política: encontrar y bendecir a una sucesora o sucesor capaz de retener el bastión.

Desde la Unión Cívica Radical (UCR), la fuerza tractora dentro del frente Unidos para Cambiar Santa Fe, el hermetismo es total. Nadie arriesga un nombre de manera oficial y las posiciones internas se bifurcan apenas se preanuncia alguna figura en el horizonte. «Es muy temprano para hablar de candidaturas», es la respuesta de manual que repiten como un mantra. Siempre pasa lo mismo, y a esta altura, la cautela no sorprende a nadie.

Quien sigue este proceso con lupa y precisión milimétrica es el senador Felipe Michlig. Como principal propulsor del armado oficialista en todo el territorio, el jefe territorial tiene un objetivo claro: retener la totalidad de los distritos que hoy gobierna Unidos. No obstante, las miradas más agudas del búnker senatorial apuntan hacia la cabecera departamental, San Cristóbal, donde el peronismo logró asentarse en la intendencia desde 2023. Recuperar el control de la cabecera y sostener el esquema en ciudades como San Guillermo y Suardi —que al haber elegido mandatarios recientemente en esta oportunidad solo renovarán bancas en el Concejo Municipal— será la gran obsesión del oficialismo.

Por el lado del Justicialismo, el panorama actual está marcado por la expectativa de los reordenamientos macro. El peronismo local aguarda definiciones concretas de cómo se planteará la estrategia de la fuerza a nivel provincial para alinear los planetas en el territorio. Pese a esa pausa orgánica, en Ceres la acción no se detiene. Juan Manuel Mansilla ya camina activamente la ciudad, haciendo valer su doble rol de concejal y de indiscutido candidato para el 2027. Mansilla trabaja contra reloj en el tejido de consensos, buscando convencer a distintos actores tanto de adentro como de afuera de la estructura partidaria tradicional, con la meta de ensanchar la base de sustentación de cara a la contienda.

Al escenario tradicional se le suma un actor que promete romper la polarización. La Libertad Avanza fue la primera fuerza en explicitar sus intenciones de territorializar el modelo nacional que impulsa el presidente Javier Milei, buscando desembarcar en la mayor cantidad de municipios posibles. Ceres está anotada con prioridad en la lista del partido violeta. Aunque las puertas de su sede partidaria local todavía no se han abierto formalmente al público, los dirigentes libertarios ya trazan líneas discursivas tajantes: descartan de plano cualquier tipo de alianza electoral con el radicalismo u otros partidos tradicionales de la provincia. Su pragmatismo, sin embargo, los mantiene atentos: el objetivo de máxima es dar la pelea grande, pero la meta de mínima e irrenunciable es asegurar, por lo menos, el arribo a una banca en el Concejo Municipal.

La paradoja de este inicio de campaña silencioso radica en el contexto. El humor social se encuentra condicionado por una realidad económica compleja, donde la recesión congela los impulsos y obliga a los gobiernos locales a priorizar la contención por sobre la retórica de campaña. Hay reuniones, hay intenciones que empiezan a visibilizarse y las estrategias se diseñan en la penumbra de los comités. No hay nada concreto aún bajo el sol de la política regional, pero la carrera hacia el 2027, guste o no, ya ha comenzado.

Martin Farias