Editorial: Los resultados de las PASO para marcar la cancha

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Demás está evaluar a estas alturas, y una semana del primer viaje a las urnas del pueblo argentino, el impacto que tuvieron estos resultados primarios. Pero no deberían ser una novedad, y mucho menos para el peronismo. Las provincias de Salta y Corrientes ya habian avisado que la cosa venía para el diablo si se postulaban candidatos que respondan a Alberto o Cristina.

Eso mismo, con ese antecedente, ocurrió el domingo 12. Fue contundente el manifiesto de bronca, descontento, y rabia por la realidad, por ese dia a dia donde la salud, la economía macro y micro, penden de un hilo. Y ese descontento se vió claramente en las urnas. Tanto fue el ruido de las PASO que se descuartizó el gobierno nacional. Una marea de cambios de gabinete, pases de factura y hasta afirmaciones irreproducibles contra el mismo Alberto Fernandez. El sacudón fue total. Lo claro es que más allá de los relevos en el Gabinete de Ministros de la Nación, revertir lo de septiembre en noviembre es muy dificil, casi imposible.

Y ese imposible se traduce a los distritos de todo el pais. Donde la alianza Juntos por el Cambio sacó distancias claras, no ocurrirá lo inverso en noviembre. Mantendrán el caudal de votantes, y con firmes posibilidades de sumar a los que no concurrieron a las urnas. Para el Peronismo queda no perder feo, y que todo cueste remontar para el 2023.

En ese lugar podríamos poner a la ciudad de Ceres. que tambien ya venia anticipando el resultado del domingo 12. La performance de Alejandra Dupouy y su gobierno tienen un respaldo por encima del 75%-. Eso no se revierte en una elección solamente. Primero porque es dificil ir contra la voluntad del vecino que ya venia pidiendo cambios hace años, y segundo porque el peronismo local se dividió con muestras firmes de ir por caminos distintos.

Eso pesó en la cuenta final de votos en Ceres. Hubo aproximadamente 2000 votos de distancia entre un frente y el otro. Pero lo que preocupó al Justicialismo es el franco retroceso de sus anteriores elecciones. En un padrón de votantes de algo más de 8000 electores perdió 1000 votos. Esos porotos, ya no los tiene, y le preocupa. Busquets acumuló un piso que de no caerse, y los candidatos del Gobierno local no sumar más adherentes, podría alcanzarle para ser concejal. Pero el peronismo corre el serio riesgo de perder todo lo que se pone en juego. Es que Lancellotti tambien tendrá sus votos, nadie lo duda, y si esos votos siguen siendo los que divida el Justicialismo, el porvenir pinta negro. 

Cada fuerza, que son tres, miran con atención lo sucedido el domingo. No les pasa por al lado el resultado de candidatos nacionales. Al Justicialismo le desespera el rubro de aquellos «que jamás votan a perdedor«. Pero tambien le hace ruido, el pésimo momento del Peronismo en el pais. Todo lo que la TV cuenta diariamente corre en contra de los que están pensando en su voto. En una ciudad que contará con algo más de 10 mil votantes, el 70% del padron en noviembre, solo contar con 2500 votos de piso, es alarmante.

Esta realidad no les permitirá quedarse sentados a esperar ganar por nombre o presentando proyectos apurados. El peronismo deberá caminar el barro como lo hacia alla en los ’90, cuando no gobernaba la ciudad. El votante volátil ya se fue de su lado. Aquellos que acompañaban al peronismo y no eran precisamente del partido, hoy ya no existen. Esos electores no están más. Los absorbió el Gobierno local, que supo interpretar, incluso en la pandemia, que para mostrar cambios debia comenzarse con las pequeñas obras, y administrando todos los recursos de manera austera. 

Una sentencia, ya totalmente cerrada, es que el Justicialismo no le ganará al Gobierno de la Ciudad en estas elecciones intermedias. El sueño de pegar el golpe, o dar la sopresa ya no existen en el seno de los dos bunkers del peronismo local. No lo contamos nosotros en esta editorial, lo dicen ellos mismos. La pelea real se cierra a una tercera banca, y entre esos rivales se cuentan Camilo Busquets, Enrique Lancellotti, y Nicolas Maza.

Se sabe apreciar que la política es el «arte de lo posible», pero los resultados del 12 de septiembre fueron tan contundentes, «que la cancha ya quedó marcada». 

 

Martin Farias

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