Lo reveló el estudio anual “Creencias Sociales 2026” del observatorio Pulsar UBA. Además, 6 de cada 10 ciudadanos afirman tener poco o ningún interés en la política. Pese a la apatía partidaria, la mayoría de los descontentos se refugia ideológicamente en el centro.
Un exhaustivo informe elaborado por Pulsar UBA, el observatorio de la Universidad de Buenos Aires, expuso una transformación profunda en el vínculo entre la ciudadanía argentina y la política tradicional: un récord del 42% de los encuestados aseguró que no simpatiza ni se identifica con ningún partido político.
El relevamiento, denominado “Creencias Sociales 2026”, no solo confirmó la consolidación del fenómeno bautizado como «ningunismo», sino que también reveló un distanciamiento generalizado de la actividad política, donde 6 de cada 10 ciudadanos manifestaron tener poco o ningún interés por la actualidad institucional del país.

Un fenómeno en expansión sostenida
En diálogo con medios nacionales, el politólogo e investigador de Pulsar UBA, Facundo Cruz, explicó que este desapego no es un hecho coyuntural o aislado, sino la consolidación de un proceso que comenzó a acelerarse notablemente a partir de 2024. Según el especialista, cuatro de cada diez argentinos expresan abiertamente que ningún espacio político vigente les genera pertenencia.
Asimismo, el investigador remarcó que el «ningunismo» no distingue sectores ni franjas de edad: es un fenómeno estrictamente transversal a todas las edades, géneros y estratos sociales, lo que dificulta la construcción de un perfil electoral único para este grupo.
El centro ideológico como zona de refugio
Pese al rechazo hacia los partidos, el estudio introdujo un matiz crucial: no tener partido no equivale a carecer de postura ideológica. Al pedir a los participantes que se ubicaran en una escala ideológica del 1 (izquierda) al 10 (derecha), el promedio general de la población dio 5,3, mientras que entre los independientes o «ningunistas» el promedio se situó en 5,1.
Un 36% de los consultados se posicionó exactamente en el punto medio (5), y al incluir el número 6, el segmento asciende al 43%. Para los analistas de la UBA, el centro funciona actualmente como un «refugio» frente a la polarización extrema, aunque se trata de un centro que carece de una oferta electoral o partidaria estructurada que lo traduzca en representación concreta.
“El centro político aparece como un refugio para los encuestados. Lo que se está moviendo es el no peronismo, que va cambiando de ropaje, mientras que el peronismo mantiene la identidad más estable aunque con un volumen menor al histórico”, señaló Facundo Cruz.
Reconfiguración del mapa político y demanda de Estado
En relación a la distribución de las fuerzas, el estudio destaca que el peronismo conserva la identidad partidaria más estable (representando cerca de un cuarto del electorado), ubicándose ideológicamente a la izquierda del centro. En tanto, el espacio «no peronista» ha ido mutando sus referencias, repartiéndose en los últimos ciclos entre Juntos por el Cambio, La Libertad Avanza (ambas ubicadas hacia la derecha) y el creciente grupo desafiliado.
Por otro lado, el relevamiento de la UBA detectó un giro en las expectativas socioeconómicas: tras un primer período del gobierno donde predominaba la idea de «más mercado y menos Estado», en el último año comenzó a registrarse una creciente demanda por un Estado nuevamente presente y regulador.
Este escenario plantea un panorama complejo e incierto de cara a los próximos turnos electorales: una ciudadanía mayoritariamente volcada al centro, con demandas cambiantes sobre el rol estatal, alejada de las estructuras tradicionales y a la espera de ver si este desapego continuará o si surgirá una alternativa política capaz de interpelarla.




