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Quedó claro que no va a «aflojar»

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Milei habló ante un Congreso azorado, sorprendido, con muecas, y mas que nada en algunos sectores caras de preocupación. No entendiendo todavia que este presidente, se diferencia demasiado de los anteriores que han gobernado este pais. Le habla a sus seguidores, a los que lo votaron,  pero tambien al comun del resto que no lo votó. Le sale bien eso de confrontar con números plenamente atrapados en la economía nacional, que llegó hasta esta realidad más vapuleada que nunca.

Claro está, que no hay que dejarse llevar por el griterio desaforado de quienes ocuparon los palcos del congreso, ni tampoco de los diputados y senadores aplaudidores, porque eso es solo cotillón. Lo profundo del mensaje estuvo en esos papeles que por primera vez un presidente de la nación puso sobre un «atril», todo un mensaje de antemano que no lo mezcla con los politicos o la politica, con la cual el intenta distanciarse. No quiere ser amigo, o bien visto por sindicalistas, movimientos sociales, o políticos de sectores no alineados. No le importa estar bien con ellos.

Veia en las últimas horas lo mareados que quedaron los gobernadores del pais, todos legitimamente elegidos por sus pueblos, pero que no logran todavia encontrarle la vuelta, a las «vueltas» del presidente. Es que en su mensaje, visto como nunca antes por televisión, y sin contar las plataformas, él mismo dice, «yo no vengo a que me quieran, si tengo que caer en el ostracismo por las medidas que estoy tomando, allí me encontraran orgulloso». Jamás nadie se atrevió a tanto. Este sin lugar a dudas es el corazón del mensaje, es la parte más importante del discurso que duró 60 minutos. Este mensaje va directo al corazón de la politica de «antes» que buscó comprar voluntades con planes, bonos, programas asistencialistas, y amigos en el poder. Le pega en el centro del corazón a lo que el mismo denomina «Casta». Aunque desde los sectores más férreos de la oposición buscaron quedarse con que no anunció nada para el pueblo que está pasandola mál con los aumentos de precios, y con la pobreza en más del 60%, Milei indudablemente le habló «al pueblo». Ese mismo pueblo que quienes dicen defenderlo han llevado a cifras nunca antes vistas de marginalidad. Si uno escucha el mensaje del presidente sin el fanatismo de banderas políticas del pasado, tal vez encuentre el sentido de lo que propone. Es un populista de derecha, es un ortodoxo, es un antiproteccionista, Milei es muchas cosas, y en un mismo sentido. Solo el se autodescribe un anarcocapitalista. «Unico gobernante del mundo que se autodefine de esa manera».

Los politicos del «tradicionalismo político», sin distinguir partidos, pretenden llevarlo al presidente a su terreno, pero Milei se distancia de ellos. Para Milei, negociar con los gobernadores o con diputados o senadores es «retroceder» en su forma de querer hacer las cosas. Milei no mide tiempo y velocidad para imponer lo que considera es la solución a todos los problemas, «el déficit cero». Le seguirá costando que muchos politicos acudan a la Justicia y tal vez le ganen los juicios, y que cada vez que decida aplastar privilegios propios de la política se encuentre con fallos negativos, y no pueda avanzar. Pero puede perder todas las batallas en la Justicia, lo que no va a perder es el apoyo que ya consiguió de miles de argentinos que se han dado cuenta que hay alguien que quiere hacer política, sin querer ser político. Que no le importa rifar su capital actual, y caer al precipicio. Milei pretende que la gente, desde su mensaje, se interpele si realmente las cosas se hicieron bien, en estos últimos 100, 50 o 40 años de democracia. Si la politica que llegó hasta el 10 de diciembre del 2023, fue la cura, o agravó la enfermedad.

Milei pone la pelota del lado de la cancha de la política. Quiere que la política y sus politicos queden expuestos a la hora de defender intereses de quienes ellos dicen defender, pero que tambien los beneficia. Pretende que la politica se exponga a la hora del tratamiento de sus ideales. No es para ausatisfacción, lo hace y lo hará para exponer una y otra vez a los políticos, muchos de ellos casi eternos en sus cargos o bancas. Milei dice lo que la gente nunca antes pudo decir. Le habla a los que siempre acataron las decisiones políticas, de los políticos. Eso enfurece a la «politica» de antes. Mas que enfurecer los desafia, y será para alquilar balcones el tiempo que vendrá. Propuso trazar una línea, de un lado ellos, del otro el, el resultado de la contienda o la batalla lo definirá el tiempo, ese mismo tiempo que ya empezó a correr-

 

MARTIN FARIAS