La delicada realidad que atraviesa el sector lácteo volvió a quedar expuesta tras una entrevista realizada en La Max Stream Radio a Alejandro Cabrera, miembro del sindicato ATILRA, quien describió un escenario preocupante para los trabajadores de las empresas Sancor y Lácteos Verónica.
Cabrera fue contundente al definir el momento: “la situación es dramática”. En el caso de Sancor, explicó que la firma mantiene actualmente sus plantas operativas, pero con un nivel de producción muy bajo debido a la escasa cantidad de leche disponible.
A este panorama se suma un problema aún más grave: el incumplimiento en el pago de salarios. Según detalló, la empresa abona los sueldos “a cuentagotas”, generando una fuerte incertidumbre entre los trabajadores. Frente a esta situación, el sindicato ATILRA intervino con asistencia directa, entregando bonos que los empleados pueden utilizar en comercios para paliar, al menos parcialmente, la falta de ingresos.
El cuadro se agrava con un dato clave: Sancor solicitó su quiebra, lo que incrementa la preocupación sobre el futuro de la empresa y la continuidad laboral de cientos de trabajadores.
Por otra parte, Cabrera también se refirió a la situación de Lácteos Verónica, donde el conflicto presenta características diferentes pero igualmente complejas. Según indicó, la empresa —en manos de un grupo familiar— habría tomado la decisión de avanzar hacia el cierre de sus plantas, sin garantizar el pago de indemnizaciones justas para los trabajadores.
En este contexto, los empleados continúan en estado de alerta y movilización, acompañados por el sindicato en la defensa de sus derechos laborales.
En busca de respuestas, representantes de los trabajadores y de ATILRA mantuvieron este miércoles una reunión con senadores provinciales, con el objetivo de visibilizar el conflicto y gestionar posibles alternativas que permitan destrabar la crisis.
La situación expone no solo la fragilidad de dos empresas históricas del sector, sino también el impacto social que genera la crisis en la industria láctea, con trabajadores que hoy dependen de la asistencia sindical mientras esperan definiciones que les devuelvan previsibilidad a su futuro.




