El caso que conmociona a la provincia avanza hacia definiciones científicas determinantes. Mientras los peritos forenses trabajan a contrarreloj en la autopsia al cuerpo de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue encontrada tras una intensa semana de búsqueda, los investigadores judiciales concentran sus esfuerzos en consolidar una teoría que busca responder el mayor interrogante de la causa: la hipótesis del “crimen silencioso”.
La expresión, según revelaron fuentes del expediente, surge de una pregunta que todavía desvela a las autoridades: ¿Cómo pudo ocurrir el asesinato de una menor dentro de una vivienda donde había otras personas sin que nadie escuchara gritos, pedidos de auxilio o advirtiera una situación fuera de lo habitual?
Por el hecho permanece detenido e imputado Claudio Barrelier, un hombre de 33 años que, bajo la sospecha principal de la fiscalía, habría actuado en absoluta soledad. Los investigadores sitúan la ventana horaria del crimen entre las 23:30 del sábado 23 de mayo y las primeras dos horas de la madrugada del domingo 24, en el interior de una propiedad ubicada en la calle Del Campillo 878, en el barrio Cofico.
La sospecha de los tóxicos y el móvil
Para explicar la ausencia de signos de defensa o de alertas sonoras en la casa, la fiscalía maneja una línea de investigación específica. Según confiaron altas fuentes del caso, una de las prioridades es determinar si Agostina pudo haber sido drogada con anterioridad al ataque. De confirmarse mediante los análisis toxicológicos, se resolvería la incógnita de por qué el crimen ocurrió sin generar sospechas entre los demás habitantes del inmueble.
Paralelamente, la autopsia sobre el torso de la víctima —pieza clave para los especialistas porque concentra la mayor cantidad de información sobre lesiones vitales— busca establecer de manera fehaciente la causa y el mecanismo de la muerte, además de verificar si existieron elementos compatibles con una agresión sexual.
En las últimas horas cobró fuerza la versión de un posible embarazo de la adolescente. Al ser consultadas sobre este punto, las fuentes judiciales prefirieron mantener la cautela y evitaron adelantar conclusiones, limitándose a señalar de forma estricta: “Se aguardan medidas científicas dispuestas”.
Una reconstrucción «hora por hora»
A pesar de los puntos ciegos, los encargados de la pesquisa destacan que la causa cuenta con un volumen inusual de evidencia material y tecnológica. Se analizan minuciosamente las imágenes de cámaras de seguridad, domos urbanos, registros telefónicos, mensajes de texto y el material recolectado en los allanamientos a la vivienda, así como también un automóvil Ford Ka negro que fue secuestrado.
“Tenemos elementos para reconstruir prácticamente hora por hora lo que fue pasando”, aseguró con firmeza una fuente al tanto del expediente.
El rompecabezas judicial ubica el ingreso de la menor a la casa de Barrelier en la noche del sábado 23 de mayo, a partir de un audio de la propia adolescente que se transformó en una pieza fundamental para la causa. Sin embargo, el motivo detrás de esa visita sigue siendo el eslabón perdido. “Resta determinar para qué fue y qué pasó una vez que ingresó a la vivienda”, explicaron los investigadores. Las hipótesis abarcan desde un encuentro voluntario hasta un posible mecanismo de engaño o persuasión por parte del acusado, cuyo vínculo exacto con la víctima aún se intenta determinar.
El descarte y el cambio de calificación
Respecto al hallazgo del cuerpo, los investigadores descartaron de manera preliminar que el desmembramiento de los restos tuviera como fin enviar un mensaje mafioso o ligado al narcotráfico. Por el contrario, la principal teoría sostiene que la macabra maniobra estuvo orientada exclusivamente a facilitar el traslado, descarte y ocultamiento del cuerpo para borrar el rastro del delito.
El futuro procesal de Claudio Barrelier se encamina a complicarse severamente. Aunque actualmente se encuentra imputado por homicidio simple, el avance de los informes forenses y las pericias psicológicas podrían modificar la carátula legal en el corto plazo. La fiscalía ya analiza la posibilidad de avanzar hacia la figura de homicidio agravado o femicidio, figuras penales que, ante la contundencia de las pruebas en desarrollo, conllevan como única opción la pena de prisión perpetua.




