El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a agosto dejó un panorama complejo para la economía nacional. Más allá de un débil rebote mensual, la revisión de la serie histórica por parte del organismo oficial reveló que el indicador predilecto del oficialismo confirma un parate total en la actividad desde el mes de abril.
Los números de agosto y el comportamiento mensual
En la medición desestacionalizada, la actividad económica registró en agosto una variación casi nula del 0,1% en comparación con julio. El dato se suma a un escenario de marcada inestabilidad a lo largo de 2026:
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Febrero: caída del 2% (corregido desde el -2,2% inicial).
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Marzo: avance del 2,7%.
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Abril: retroceso del 1,4%.
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Mayo: baja del 0,6%.
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Junio: suba del 0,3%.
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Julio: fuerte contracción del 2,8% (revisado desde el -2,9%).
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Agosto: leve alza del 0,1%.
En la comparación interanual, el EMAE de agosto mostró una caída de -1,7%, mientras que en el acumulado de los primeros ocho meses de 2026 sostiene un crecimiento marginal del 1,2%. Según proyecciones privadas, para evitar entrar en una recesión técnica (definida como dos trimestres consecutivos en terreno negativo), la economía debería registrar en septiembre un salto mensual superior al 5% o 6%, un nivel considerado difícil de alcanzar por los analistas.
La serie «tendencia-ciclo», sin cambios
El punto central del informe radica en la serie tendencia-ciclo. Este cálculo —diseñado para filtrar factores estacionales y eventos irregulares como paros o inclemencias climáticas— fue adoptado enfáticamente por el presidente Javier Milei y el viceministro de Economía, José Luis Daza, para argumentar que la medición desestacionalizada tradicional capta «ruido» por los profundos cambios estructurales del programa económico.
Sin embargo, tras las correcciones dispuestas por INDEC, la serie tendencia-ciclo tampoco muestra signos de reactivación:
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Entre noviembre y marzo, las expansiones que previamente marcaban dinamismo quedaron recortadas a apenas 0,1% mensual.
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Entre abril y agosto, la variación fue exactamente del 0,0% en cada uno de los cinco meses analizados, lo que confirma un freno plano en el nivel de actividad.
Motores concentrados y disparidad sectorial
Pese al impulso que registran rubros puntuales como hidrocarburos, minería y la gastronomía/hotelería, el parate generalizado se explica por el bajo desempeño del resto de la estructura productiva. Economistas privados advierten que la expansión del EMAE depende de un grupo acotado que representa cerca del 10% de los sectores, mientras que la mayoría de los rubros restantes continúan en terreno negativo o sin capacidad de traccionar la recuperación general.




