El tribunal pluripersonal integrado por los jueces Mauricio Martelossi (presidente); Claudia Bressán y el abogado de la matrícula Leandro Díaz sentenció a 15 años de prisión a Manuel Díaz, conocido como “el chacal” de Vera. En la lectura también se lo absolvió del delito de corrupción de menores agravada, por la violación de la menor ocurrida en 24 de junio de 2015.

Recordemos que se trata del empleado judicial (primero de Instrucción, luego del Sistema Público de la Defensa Penal) acusado de haber abusado sexualmente de su hija desde sus nueve hasta sus 15 años, y de volver a hacerlo cuando recuperó la libertad, tras la nefasta decisión de un juez de Investigación Preparatoria.
El fiscal Leandro Benegas había reiterado su pedido de 30 años de prisión para Díaz. Así lo manifestó en su alegato de clausura realizado este martes en el marco del juicio oral y público que se realiza en los tribunales verenses: “¿Qué más se le puede pedir a una víctima (menor de edad al momento de padecer los hechos abusivos) para que de alguna manera se le otorgue una reparación?”, preguntó el fiscal en su exposición ante los jueces.

“Creemos que durante el transcurso de las audiencias de este juicio quedaron acreditados los hechos acusados. Además, acreditamos que la conducta del acusado es típica, antijurídica y culpable y entendemos que se condice con los tipos penales atribuidos por la Fiscalía”, sostuvo Benegas.
A MAD –que en la actualidad tiene 54 años– la Fiscalía le realizó dos acusaciones que fueron acumuladas a los fines del juicio oral y público. “Después de un largo recorrido en el que la Defensa hizo alrededor de 15 planteos recursivos que demoraron el proceso, llegamos al juicio con estas dos acusaciones que se acumularon”, detalló Benegas.

Una de ellas se inició a partir de la denuncia realizada por la madre de la víctima en 2015, por delitos contra la integridad sexual en perjuicio de su hija cometidos durante seis años. En esta investigación, el fiscal acusó a MAD como autor del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado (por haber producido un grave daño en la salud física y mental de la víctima; y por el vínculo, ya que el autor era el encargado único de la guarda y educación de la menor y tenía la tenencia judicial exclusiva de la niña) en concurso real con la autoría de desobediencia judicial.

La segunda investigación, en tanto, se inició a partir de ilícitos cometidos en la vía pública en junio de 2015, luego de que el acusado recuperara su libertad tras haber estado en prisión preventiva. A raíz de estos hechos, el fiscal le atribuyó la autoría del delito de abuso sexual gravemente ultrajante (por la circunstancia de su realización), reiterado y agravado (por el vínculo y por ser el autor el encargado único de la guarda y cuidado de la menor, y aprovechándose de su situación de convivencia), en concurso real con la autoría del delito de corrupción de menores agravada (por el vínculo)

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