El director técnico de San Lorenzo de Ambrosetti analizó el partido de vuelta de la final del Torneo Apertura de la Liga Ceresina. A pesar de las bajas y las limitaciones de un plantel corto, se muestra optimista de cara a la definición como locales en «La Catedral».
En el marco del feriado nacional del 9 de julio, el entrenador de San Lorenzo de Ambrosetti, Emanuel Leibovich, dialogó en exclusiva con La MAX Stream Radio 95.5 antes del crucial partido del próximo domingo que definirá al campeón del Torneo Apertura. Tras el empate 1-1 en el partido de ida contra Central, la llave quedó totalmente abierta, y el estratega confía en el potencial de sus dirigidos, quitándoles dramatismo a los 90 minutos decisivos.
El fútbol más allá del resultado
Al ser consultado sobre lo «injusto» que puede parecer definir seis meses de arduo trabajo en un solo partido, Leibovich mostró una postura madura y reflexiva, citando al propio Lionel Scaloni. «Pase lo que pase el domingo, el trabajo se hizo bien y por algo llegamos estos dos equipos a esta instancia. Si quedás eliminado vas a estar triste, pero al otro día tenés que seguir laburando; y si ganás es lo mismo, vas a festejar pero al otro día se sigue laborando», expresó con tranquilidad.
Para el DT, el mensaje hacia el vestuario es claro: quitar presión. «Es un partido de fútbol más. Nosotros los entrenadores somos los que tenemos que transmitir esa tranquilidad a los jugadores para que se saquen el nerviosismo y jueguen el partido que yo sé que pueden jugar».
Balance de la ida y el rompecabezas del plantel
Leibovich se mostró conforme con lo hecho en el primer chico, asegurando que el desarrollo coincidió con lo planificado en una cancha históricamente difícil. «Fuimos a plantear ese partido. Sabíamos que íbamos a una cancha dura, con un piso que no te deja hacer el mejor juego. Si no fuera por el penal, nos llevábamos un triunfo», analizó, valorando el empate que les permite definir ante su gente.
El entrenador no ocultó las dificultades que atraviesa debido a las suspensiones y lesiones, describiendo a su plantilla actual como un «plantel corto». Mencionó el caso de Gastón Aquino, quien tuvo que improvisar como marcador central ante las ausencias de la primera final. Sin embargo, de cara al domingo, la buena noticia es el regreso de «El Paragua» (Ilan), lo que le permitirá reacomodar las piezas y devolver a Aquino a su posición natural en el medio campo.
La principal duda pasa por la evolución de Lucas, una de las figuras del equipo, quien arrastra una molestia en el cuádriceps y arrancar al banco de suplentes en la ida: «Vamos a evaluar cómo llega al viernes y a partir de ahí tomaremos la decisión». Por otra parte, confirmó que en la práctica formal de fútbol definirá al reemplazante de Edgar Pérez, baja obligada por una expulsión por doble amarilla.
Una propuesta diferente en «La Catedral»
El técnico anticipó que las condiciones de juego cambiarán drásticamente el domingo debido al estado del campo de juego de San Lorenzo de Ambrosetti. «Creo que va a ser un partido diferente a la ida en cuanto al juego. El buen piso te permite resolver situaciones más rápido, te toma menos tiempo limpiar la pelota. Creo que tanto nosotros como ellos nos vamos a animar a jugar un poquito más por abajo», adelantó.
Respecto al rival, Central, que también llega diezmado por múltiples lesiones (como las de Marchicio y Baraldo), Leibovich no se confía y espera que arriesguen todo: «Es el último partido, van a jugar de alguna manera. Los venimos siguiendo y sabemos de qué cualidades nos tenemos que cuidar».
El futuro y el Torneo Clausura
A pesar de que el Torneo Clausura inicia formalmente en apenas diez días, el técnico fue tajante al asegurar que la mente está puesta al 100% en la final. Confirmó que, por el momento, no hay caras nuevas ni refuerzos cerrados en el cuaderno, aunque están evaluando nombres para ampliar el recambio de cara a la segunda mitad del año.
Para Emanuel Leibovich, esta representa su primera gran final dirigiendo en la Liga Ceresina. El domingo, el streaming oficial llevará las emociones de un partido que promete intensidad, buen fútbol y, sobre todo, la entrega de dos equipos que no venderán barata la derrota.




