Editorial: ¿Qué obras buscará terminar la provincia para tener chances electorales en la ciudad?

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Primero, el gobierno provincial ha licuado su relación con otras fórmulas del propio peronismo «histórico» e hizo campamento aparte. No quieren relacionarse con los militantes que han quedado ligados a Busquets y los suyos.

No solo ha permeabilizado esa relación, sino que buscará un protagonismo electoral con candidatos novedosos para el electorado, pero sin despegar a quienes han decidido sumarse a las filas del perottismo. Giovaninni ha sido determinante en esa cuestión por orden del propio gobierno.

Claro que no alcanza con nombres o voluntades, eso debe traducirse en votos, esos votos son los que se cuentan en las urnas el día de las elecciones. Para obtener el visto bueno hace falta hacer más de lo que se hace. Y ese es un problema que deberá enfrentar el perottismo en la ciudad. No solo sacarse de arriba el lastre de una contienda interna, porque si todos juegan adentro, habrá PASO peronista en la ciudad, sino también enfrentar al Gobierno de la Ciudad, un gobierno que ha conseguido un fidelidad de una porción del electorado desilusionado con la gestión que condujo los destinos de la ciudad hasta el 2019.

En esa porción de electores, el gobierno de Dupouy se ha mostrado ileso, mientras que el avance de las corrientes bipartidarias del propio peronismo han conseguido herir lo que ellos ventilan como «la unidad del Justicialismo». La estructura del perottismo, «no es nueva, es la misma que estuvo con Busquets, y ahora se sube a otro barco simulando ser lo nuevo de la construcción» dicen en las filas propias y alejadas del gobierno de la ciudad.

Por eso citan que Luisina Giovaninni, Pablo Fiore, Sergio Uberti, Christian Fassi, Gustavo Contreras, entre otros dirigentes que están hoy alineados al Perottismo, «son el mismo cuadro de los años 2015 al 2019. Han sido concejales, serviles y hasta espadachines de Busquets en sus últimos 4 años». Pero, en la búsqueda de despegarse de ese mote, en el Justicialismo priorizan a que Perotti demuestre que las cosas con estos dirigentes es distinta.

Para eso, necesitará fortalecer presencia, no solo con nombres o visitas, sino con obras. Hay dos órdenes que ya han bajado para cumplirse pase lo que pase. «Antes de las PASO del 8 de agosto, el edificio del CEF debe estar listo para inaugurar». Esta obra la concibió el Frente Progresista, pero la inaugurará con bombos y platillos el Pejotismo oficialista. Y antes de octubre, mes de las elecciones nacionales, «las 20 viviendas de Bvard Pueyrredon deben estar terminadas, para ser inauguradas y con los propietarios ingresando a sus hogares». Estas dos obras son las que están en línea de prioridad. No descartan jugar otra carta antes de las elecciones, «firmar alguno de los convenios para obras de plan Incluir, presentadas por el Gobierno de la Ciudad». Estos actos, de concretarse le darían rédito político, visibilidad a los candidatos, y por ende demostrar que «el Gigante» en Ceres está en marcha. Desde las esferas gubernamentales saben que a Ceres no ha llegado prácticamente nada en dos años de gestión. Eso no es un elemento alentador si se quiere ser protagonista electoral.

En el mientras tanto, cada tropa alista lo suyo, y define estrategias, para eso hay dos unidades básicas, un comité, y algun que otro refugio para los ilusionados «furgones de cola».

Martin Farias

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