Editorial: No estar a la altura de la «realidad», el gran problema de la oposición local

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Si un politico no está a la altura de la realidad, debería dejar todo, pedir perdón e irse. Pero eso no sucederá en nuestra ciudad, simplemente porque «la realidad» virtual en la que conviven en la oposición, les da argumentos para que en las redes sociales, querer convertirse en mártires, les de un aire, que por ahora proveen solo fanáticos o los anti gobierno.

El observar los posicionamientos ante un tema, el que uno quiera elegir, permite el análisis desde donde uno está parado. Y está muy bien, no se puede ver lo mismo, aunque todos estemos ante la misma imagen. Pero dista mucho de esta situación, cuando la misma imagen, es mirada desde el alejamiento total de la realidad. Y en política eso es imperdonable.

El Gobierno de Dupouy hace rato no tiene propuestas serias, y eso que ha dejado varios frentes abiertos, que arriben desde los sectores opositores. Nunca se dieron cuenta o no vieron «la vaca a un metro». Le han sembrado al oficialismo un campo de espinas que le es difícil recorrer. A pesar de haber mostrado gestos como la de hacer arribar a territorio hostil a cada uno de sus secretarios, y demostrar su apertura total al trabajo mancomunado, desde la oposición, tal vez confundidos de como ser opositores, desechan todo tipo de posibilidades de estar a la altura de la «realidad».

Ceres viene confundido desde hace muchos años, de como se debe trabajar mancomunadamente entre Ejecutivo y Legislativo. Es que por tres lustros, el Concejo era solo un lugar de tránsito de ordenanzas y decisiones totalmente unilaterales. Se habia perdido el ejercicio democrático de la discusión para defender posturas. No se necesitaba discutir nada, todo estaba cocinado entre las cuatro paredes del edificio municipal. Solo había que sentarse,  y «levantar la mano». Asi se condujo la ciudad, y nunca el Concejo pudo ser cuestionado por la comunidad, porque simplemente no había nada que se tenga que debatir ante la sociedad. «Ya estaba aprobado, y se decía ante los medios de comunicación que se decidía asi porque la comunidad se iba a beneficiar. Claro está el resultado de los últimos tiempos de gestión del gobierno anterior».

Pero eso es parte del pasado, cuando asumió Dupouy, se empezó a observar que en el Concejo no habría mayorias absolutas, incluso se propusieron «allanar terreno y recuperar la metodología, de eliminar los papelitos, y personalmente defender proyectos y ordenanzas emanadas desde el Gobierno». Lo hizo, y no le dio chances a la oposición, lo que empezó a originar la furia de criticar las no «respuestas» del secretariado oficial. Les contestó todo, y lo hizo sin papelitos, lo hizo de manera presencial. Eso mareo a los concejales opositores, les sacó argumentos sólidos para que sus bancas en el legislativo sean ponderadas por la sociedad. Se fueron ganando un desprestigio nunca antes visto para una formación de Concejales. La comunidad les dio la espalda, justamente porque se dio cuenta que la realidad, dista mucho de estar en tratamiento por parte de los Concejales de la oposición.

Tal vez la estrategia del Gobierno, de asistir, ir, volver a asistir, los atoró. Ninguno puede cuestionarles cara a cara nada de lo que quieran poner en manto de dudas, buscando fantasmas en un parquecito de diversiones. Han sido pobres como opositores. Con el respeto que se merece la palabra pobreza. Y nunca entendieron cual es su rol. Buscaron en varios momentos de la pandemia sacar «provecho» instalando ordenanzas copiadas de otras ciudades, y nunca pidieron perdón por eso. Cuando exigieron participar de actos oficiales, nunca asistieron, y si lo hacen, lo hacen con la cola entre las piernas, por miedo a que se los rete desde las joyas de la corona. El Vecinalismo, jamás participó de ningún acto, incluso faltó a reuniones de comisión claves con temas claves, pero critica a los 4 vientos la gestión, «hablando sin saber» y atacando constantemente a dos comunicadores sociales, siendo que su profesión es la de ejercer el periodismo. Rompió reglas y códigos, el «yoismo» con el que se maneja le ha hecho un daño irreparable al rol de una oposición seria en la política local. Una banca que se llama Vecinalismo, y no ha propuesta una sola ordenanza en favor de los vecinos.

En los próximos días citaremos en este mismo diario, todas las ordenanzas emanadas desde esa oposición, y que aprobaron desde el 10 de diciembre hasta este junio de 2021. No parecen ser leyes locales que estén a la altura de lo que Ceres y su sociedad hayan reclamado. Incluso, hasta los propios, ven ridiculo el rol de cada concejal opositor, solo basta escucharlo a Juan Mansilla, quien manifestó «este concejo no me representa como ciudadano».

Los argumentos que esgrimen ahora, se ha puesto de moda, culpar a los medios de comunicación, uno de los más atacados es este sitio de noticias, para justificar su inoperancia política. Apelan a buscar que la gente «tenga lástima» de su accionar, intentando poner la pelota en el terreno de que las «culpas son solo de Dupouy y su gabinete». No se hacen cargo de absolutamente nada. Y lo más curioso,es que haya Justicialistas, o consideramos gente con alguna formación política, intentando escribir en las redes sociales, buscando justificar el andar de este Concejo. Reiteramos, uno puede defender desde lo ideológico una posición, pero nunca defender lo «indefendible».

Han jugado tan al filo de la ridiculez, que a pocas horas de conformarse listas políticas y alianzas, muchos de los que se postularán no los quieren ni en la foto, ni siquiera como instrumentos de campaña. Eso dice algo claro, son «piantavotos» como lo dice la jerga de fanáticos políticos.

Esto no se trata de peronismo o radicalismo, socialismo, vecinalismo o Cambiemos, se trata de pisar en terreno donde abunda «realidad». Cuando no se está con los pies en la tierra, no importa el partido político que los puso en una banca, la realidad pasa factura, y en política, estar alejados de la realidad puede ser una condena para siempre.

 

Martin Farias