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Editorial: El Gobierno mira para adelante, y un par de ediles se preparan para el «embate»

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El Concejo entró al ruedo. Logicamente el Gobierno de la Ciudad ya se regodea con «numeros» concretos para su presupuesto, y observa con atención el accionar del nuevo legislativo. No le es nuevo que Busquets haya hecho rancho aparte, y que Guirado se haya «puesto a disposición» del ex Intendente para preparar el «embate» tradicional al que ya se ha acostumbrado en los últimos dos años.

Cuando se decidieron las autoridades del Concejo, Lemos sabia que «con frases amistosas» no le alcanzara para domar a las fieras. Aunque el presidente del Concejo se considere un «amigo» del resto de los ediles, «deberá pisar con cuidado». En la primera sesión, Uberti se sacó un gran lastre de arriba. Podrá trabajar en una banca de consenso, con discusiones que lo pondrán en la mirada de todos, porque cuando deba votar su inclinación será decisiva.

Hay rencor contra Uberti. El peronismo ya lo despidió de sus filas. No toleró la decisión que tomó en la sesión preparatoria de «autopostularse» cuando la corriente indicaba que su voto era decisivo para dejar sin presidencia al oficialismo. La treta preparada por Busquets y Guirado quedó en eso, en una idea de «restarle» poder al Gobierno local. Ese poder que consiguió en las urnas con más de 6000 votos.

Si el oficialismo no conseguía la presidencia con Lemos, se aspiraba a que los opositores «le mojaran la oreja» al Ejecutivo. Pero la tactica contaba con Uberti, que «no compró» y decidió elegir el camino de la discusión o el debate sin «presiones» de ningun operador de las sombras.

Para Busquets y Guirado se viene una pelea con dos bloques, el de Uberti, y el oficialismo. Habrá muchos temas para decidir en el 2022, muchos de ellos relacionados a la obra pública. Será clave el posicionamiento de cada edil al respecto, «la gente espera» más obras, pero tambien espera seriedad en los concejales.

De acuerdo a las evidencias, el PJ se partió en dos, el Vecinalismo en solitario, y un bloque más sólido que responde al oficialismo. El voto de todos, tiene una validez similar, solo Lemos puede usar el voto doble, pero observa que tal vez no sea necesario, «si consigue que Uberti acompañe lo propuesto por el Gobierno».

La furia de Guirado contra el resto de los ediles que no le «responden» es evidente. Muy evidente. En eso ataca a sus colegas, pero también a los medios «pagados» que considera el bastión de difusión de la gestión del Gobierno. Guirado hace rato ha ovidado de su rol antes de ser concejal. Critica a los medios de comunicación que visitó hasta el cansancio con su canción «anti Busquets». Sentada en una silla que le pertenece a una comunidad, se arroga haber construido un nuevo concejo, respondiendo a una actitud narcisista nunca antes vista en el Legislativo local.

Pocos creen ya en sus alocuciones, no son sostenibles bajo ningun punto de análisis. En otros momentos consiguió subordinar a sus deseos a otros concejales, esos que ya no están. Hoy encuentra solo en Busquets un cómplice para sus aspiraciones. El Gobierno lo sabe, y lo aprenderán los Concejales del Oficialismo. Empiezan a tenderse las redes de una oposición con intenciones claras, «trabas» y «victimización», queriendo poner en tela de juicio la «transparencia» de gestión, una formula ya archiconocida, y con actores «archiconocidos». El Gobierno mide su 2022, y mientras tanto se pergeña «el embate» contra esa mirada.

 

MARTIN FARIAS