Denuncia penal contra médicos y directivos por la muerte de Lara Arreguiz

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La mamá de Lara Arreguiz, la joven estudiante de Veterinaria que falleció el viernes pasado con un complejo cuadro de COVID-19, radicó este miércoles una denuncia penal contra los tres centros de salud de Santa Fe y Recreo donde fue en busca de asistencia para su hija.

La información fue confirmada por el abogado particular, Diego Lorefice, quien acompañó a Claudia Sánchez en la Sección Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la capital provincial.

El letrado adelantó que si bien están en las primeras instancias de la denuncia, los cargos son por el presunto delito de «homicidio con dolo eventual y abandono de persona» y que, en principio, está dirigido contra «directivos, personal médico, enfermeros y de seguridad de los hospitales Protomédico e Iturraspe Nuevo y Viejo», que fueron los tres efectores por los que pasó Lara.

Lorefice también informó que una vez concluida la denuncia penal, «la semana que viene nos vamos a constituir como querellantes» para poder seguir el proceso en forma directa.

Una foto de la joven tirada en un pasillo del hospital Iturraspe fue suficiente para conmover a un país entero, que abrió un debate acerca de la necesidad de extremar los cuidados individuales, pero también sobre la respuesta que debe dar el Estado en un contexto que se fue agudizando a lo largo del último año.

Los momentos finales de Lara

Lara era insulino dependiente, una comorbilidad por la cual ya se había anotado para recibir la vacuna para el coronavirus, a pesar de no formar parte del universo etario que sí está siendo vacunado. Lara estudiaba la carrera de Veterinaria (UNL) en la ciudad de Esperanza, donde tuvo los primeros síntomas.

El jueves 13 de mayo sintió dolor de garganta y regresó del gimnasio con mucha tos. Le contó a su papá Alejandro lo que sentía y pensó que era porque había tomado frio. Pero el viernes los síntomas eran cada vez mayores y la llamó a su mamá, Claudia, para que la fuera a buscar y la trajera a su casa donde estaría más contenida.

Ese fin de semana realizó una primera visita al Protomédico de Recreo, donde según relató la mujer, tuvo que esperar 4 horas en una silla de ruedas en un pasillo para que le tomaran una placa. También le dieron turno para hacerle el hisopado y la mandaron de regreso a casa.

Pero la falta de aire era tal que decidieron llevarla al Iturraspe Nuevo, donde el proceso de espera también fue lento. Al punto que terminó tirada en el piso de un pasillo, apoyando su cabeza sobre un bolso y cubierta con una campera prestada.

Desde allí fue trasladada en ambulancia a la unidad COVID montada en el Viejo Hospital Iturraspe, donde le consiguieron una cama. Ingresó con un cuadro de pulmonía bilateral, sumado a su enfermedad de base, que hizo mucho más compleja su asistencia y a pesar de su juventud, falleció de un paro cardiorrespiratorio, en plena madrugada del viernes 21 de mayo.

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