Crónica de una «victoria» que nos hizo olvidar la pandemia, y nos volvió «argentinos»

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Esa carrera por la derecha, y una definición exquisita, reventó las gargantas. Di Maria puso de pié a los argentinos regados en todo el planeta. Desde la base Marambio en la Antártida, hasta un argentino viviendo en Bangladesh. Lo gritamos todos. Sufrimos hasta el final, esperamos ansiosos ese pitazo uruguayo, para que la locura pasional que nos caracteriza a los argentinos, estalle.

En tiempo de desolación y desánimo, una pelota volvió a hacernos felices. Ese grito alocado que se volcó a las calles de todo el pais, y el mundo vestida de celeste y blanco, nos hizo pensar que estamos «vivos». Nos hizo olvidar la locura de la pandemia, para que todo vuelva, en un abrir y cerrar de ojos, a ser como antes. Se nos llenaron los ojos de lágrimas, y nos desahogamos. Como evitar el frenesí del festejo alocado. Imposible. Porque somos así, cuando la celeste y blanca se consagra termina con todas las divisiones y nos hace argentinos otra vez.

Tal vez, no haya sido el momento de tanta gente abrazada, a los gritos, corriendo por las calles, pero fue desahogo. Vivimos tiempos dificiles, con una enfermedad que nos puso condiciones en todo. Esta Copa América, fue la excusa perfecta para que los argentinos podamos volver a sentirnos simplemente mortales. Jamás fuimos decorosos, y mucho menos fríos. No hay tibieza cuando enfrente está la adversidad. Esta conquista deportiva, nos sacó del miedo, el letargo, y del encierro. Muchos no pudieron salir a agitar la bandera o juntarse con sus pares, esos mismos que jamás conoces, pero debajo de la bandera se convierten en tus amigos. La pandemia ha hecho que muchos, muchisimos, lo hayan gritado en la soledad del hogar, junto a los suyos, aislados, pero se escuchó igual. Porque ese momento de tanta tristeza de no poder estar, se compensó con un grito de gol, y de celebración.

Eso es lo que logró este núcleo de jugadores vestidos de celeste y blanco. La alegría esta vez no fue brasileña, fue Argentina, nos lo merecíamos, la queríamos, porque al fin y al cabo, somos asi, argentinos pasionales, los que cuando la pelota se mueve, ya no se trata solo de un partido más, se trata de entender que estamos vivos, y al fin y al cabo es lo que cuenta. ¡Vamos Argentina!

 

MARTIN FARIAS

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