La reunión de urgencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) convocada por el presidente pro tempore, el primer mandatario colombiano, Gustavo Petro, terminó este domingo sin una declaración conjunta de condena al arresto por parte de Estados Unidos del exdictador venezolano Nicolás Maduro, tras el rechazo de Argentina y otros nueve países.
El encuentro se desarrolló por videoconferencia, en el que participaron varios cancilleres del foro de 33 países. El objetivo era definir una posición unánime crítica a la intervención militar estadounidense para detener y poner a disposición de la Justicia al cabecilla del régimen narcoterrorista venezolano.
Más allá de que el encuentro tuvo el respaldo, además de Petro, del brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva y de la mexicana Claudia Scheinbaum, no hubo un comunicado conjunto, debido a las diferencias respecto a la situación de Venezuela que expresaron Argentina, Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
El canciller argentino, Pablo Quirno, tuvo un rol decisivo para conformar ese grupo de países, que enviaron representantes de bajo nivel diplomático al encuentro de urgencia que impulsó Gustavo Petro y sus aliados del ALBA, la coalición de regímenes de izquierda, como Cuba, Nicaragua y Honduras.
Antes del encuentro, los gobiernos de Colombia, Brasil, Chile, México, España y Uruguay habían expresado críticas a los operativos militares del gobierno de Donald Trump en Venezuela, que terminaron con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flórez, quienes ya están presos en Nueva York a la espera de responder ante la Justicia por las acusaciones de narcoterrorismo transnacional.
El bloque de 10 países de la región preparan un comunicado conjunto para respaldar la actuación estadounidense, que permitió detener al líder de un régimen dictatorial, señalado por la ONU, la Corte Penal Internacional y otros organismos no gubernamentales de graves y continuas violaciones a los derechos humanos.
Lo que ocurrió en la CELAC expuso la fractura profunda que hay en la región, que excede lo ideológico, y que se reproduce tanto a nivel hemisférico como dentro de los propios países.
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