El incremento de la irregularidad en los préstamos familiares acumuló una racha negativa de 19 meses consecutivos. Ante el avance de los impagos, los bancos endurecieron las condiciones de acceso.
El panorama para el financiamiento de los hogares argentinos sumó un nuevo capítulo de tensión. Según estimaciones del sector privado, los índices de morosidad registraron un nuevo incremento durante mayo, acumulando una racha de 19 meses de subas consecutivas en los niveles de irregularidad de los préstamos destinados a las familias. Como consecuencia directa de este proceso de deterioro patrimonial, cerca de 7 millones de personas quedaron excluidas de los parámetros exigidos para recibir asistencia crediticia en el sistema financiero convencional.
Aunque el dato consolidado por el Banco Central (BCRA) se conocerá formalmente más adelante, proyecciones privadas ya anticipan con exactitud el comportamiento que valida la profundización de esta tendencia.
Restricción y endurecimiento bancario
La persistente escalada de las cuentas impagas encendió las luces de alarma en las entidades financieras. Ante el riesgo latente de que la calidad de sus carteras continúe erosionándose, los bancos optaron por blindar sus colocaciones, aplicando un severo endurecimiento en los requisitos y criterios de otorgamiento de nuevas líneas de financiamiento en pesos.
El consumo estancado
Especialistas del sector señalan que las familias se encuentran atrapadas en un círculo complejo: por un lado, una porción mayoritaria de los solicitantes ya no busca endeudarse para adquirir bienes, sino para «cubrir baches» o financiar deudas previas. Por el otro, el estancamiento del consumo y la pérdida de ingresos reales en ciertos segmentos complican la capacidad de amortizar los compromisos ya adquiridos.




