El gobernador Miguel Lifschitz viaja a los EEUU en una gira de negocios, con el ánimo de comprometer inversiones en la provincia. Como uno de esos mensajes hacia afuera que resuenan y traen ruido, se lleva de compañeros a cuatro presidentes de bloques mayoritarios dentro de la Legislatura: el PRO Federico Angelini, los radicales Julián Galdeano y Felipe Michlig y los peronistas Armando Traferri y Luis Rubeo. Se les puso el nombre de “Grupo Manhattan”. Ante la posibilidad de que se cuele un diálogo sobre la reforma constitucional, tres de ellos se atajan y reprochan la estrategia del mandatario socialista.

No le queda mucho tiempo a Lifschitz para arrancar con el proceso reformatorio. Son varios y extensos los pasos que deben darse para alcanzar cambios en la carta magna santafesina. Una vez que se envía el proyecto a las cámaras, se necesita la aprobación de una mayoría especial de dos tercios tanto en diputados como en senadores. Eso para empezar. Luego el Ejecutivo tiene que llamar a elecciones de convencionales constituyentes. Una vez concretada la votación se conocerá el nombre de los encargados de analizar el contenido, y en todo caso avalar, los pedidos del gobernador. Si avanza, es de esperar que durante gran parte del 2018 el tema se coma la agenda política.

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